
Comienzo la noche dulce a escribirte en la espalda,
se resquebraja mi pluma en el revés de tus audacias,
la tinta que pasión marca en la piel de tu respaldo
tiene humedades perfectas de placer y de orgasmos.
Enloquecidos tus senos se escapan de sus amparos
la luna busca refugios tiernos entre vergeles gitanos
los sapos son sinfonías con su croar y sus cantos
en el silencio nocturno crujen suspiros ancianos.
Tu cuerpo malva andaluza seduce con sus fragancia
los claveles y clarines aroman la alcoba alta
en la cima de mis pasiones gime la luna blanca
Milagro es el conjuro que alborota mis distancias
Tengo sueños un tanto impíos y aunque blasfemo
Por no estar cerca de
Alejandría y de sus versos;
desafiando mi destino sacrílego y maldiciente
te seguiré deseando desde todos mis inviernos.
Ya no importan las veredas ni la orilla de mis cuentos
ni ese
“No Quería Alejarme” Ni
“El Coinco del 50”
he de penar de nostalgias olvidando mis recuerdos.
Propiedad Intelectual © Jaime León Cuadra
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