Traductor

sábado, 10 de noviembre de 2007

CONVERSACIONES INTERESANTES



Luego de una larga caminata por el bosque, nos detuvimos a descansar al abrigo de un enorme y viejo ciruelo.
— ¡Qué silencio!— Dijiste sin más
—En vez de afirmar algo tan sin sentido, di mejor, no escucho;
—Está bien— agregaste en un tono sarcástico y repetiste marcando la voz: —No escucho nada.
— ¿No escucho nada?— repliqué, ésa es una contradicción casi matemática, reí, al verte contrariado.
—Di simplemente: no escucho, o nada escucho, ya que al afirmar que no escuchas nada, estás negando y afirmando al mismo tiempo...; cuando dices “no escucho nada” estás escuchando algo que es “nada” y nada no es más que un vocablo mal utilizado, ya que «nada» existe. lo que pasa es que no la vemos, no la sentimos, ni la escuchamos.... Son los invisibles que curvan los árboles, que aúllan en las noches empujando hojas secas e inflando las velas de las embarcaciones.
— ¡No existe nada! o ¡nada existe!— Exclamaste alborotado. — ¿Acaso estás loco de remate?
—Precisemos—, te dije en tono amistoso, como para calmar los espíritus. —“Nada” existe en cuanto a vocablo y cuya utilización es desmedida e inexacta la mayor parte del tiempo. Tiempo, espacio, otro de los invisibles, ¿no te parece? te pregunté con una inocencia repugnante.
—Si, dijiste aceptando algo confuso, mientras hacías esfuerzos sobrehumanos para comprender mi perorata existencial, filosófica o completamente fuera de lugar.
Con la fatiga nos dormimos pasiblemente. Al despertar, ya la noche se había apoderado de la nada con su espectacular oscuridad, abrí los ojos y exclamé asombrado — ¡No veo nada!
— ¡Ja, ja, ja, ja te largaste a reír sin parar. Nuestras carcajadas fueron un creschendo espectacular.

Copyright © Monsieur James

No hay comentarios: