
No, no puedo renunciar al amor
es un sentimiento que llevo clavado
y aunque por momentos cause dolor
¡a quién le importa! si me condena.
No me hablen de edades ni de falsa moral
el verdadero afecto es noble y sincero
si no lleva por escudos, doble bandera
ni se esconde en la mesa de una cantina
en la minúscula y mortecina luz de un farol
o en plazas públicas de remolienda.
Niñas, no os olvidaré jamás nunca, lo juro
porque en mis ternuras mando yo
admito que terceros juzguen mi pedantería
pero no podrán ni quieran pretender
que preste juicioso oído a tal blasfemia
si la envidia, es epidemia en la viga del ojo ajeno
que importancia tiene el magnífico averno
que llevo por sentimiento.. en esta tierra de Dios
En los tiempos en que vivimos.
mi grito es un rotundo ¡no a la guerra!
a la mentira, al sacrilegio, a la hipocresía de mierda.
Siempre al amor sincero un categórico si,
a sus cuentos y también a sus leyendas.