Mi niña Andréanne
suavidad etérea
dulcificas mi ancianidad
y es tan dulce mi soledad
solo con tu recuerdo.
Preciso saber de ti
¿dónde estás?
¿qué haces?
¿adónde vas?
confieso —no resisto
esta incertidumbre.
Dame una señal
para que mi soledad
se aferre a tu recuerdo;
Te he querido como él que más
como esa niña que nunca tuve
aunque siempre estás
viviendo en mis inquietudes..
Quiera el Dios del cielo
que no te falte fortuna
que no sufras desamor
no conozcas de amarguras
ni te aflore una sola lágrima.
Traductor
domingo, 16 de octubre de 2016
ANDRÉANNE
Mi niña Andréanne
suavidad etérea
dulcificas mi ancianidad
y es tan dulce mi soledad
solo con tu recuerdo.
Preciso saber de ti
¿dónde estás?
¿qué haces?
¿adónde vas?
confieso —no resisto
esta incertidumbre.
Dame una señal
para que mi soledad
se aferre a tu recuerdo;
Te he querido como él que más
como esa niña que nunca tuve
aunque siempre estás
viviendo en mis inquietudes..
Quiera el Dios del cielo
que no te falte fortuna
que no sufras desamor
no conozcas de amarguras
ni te aflore una sola lágrima.
EL JINETE
Entre la verde pradera
simula el viento jugar;
los pájaros del alba
trinan mi galopar.
Galopo lunas de Enero
encendido va mi corazón;
vuelve del campo sediento
de tu piel y mi dolor.
Algún tiempo ha pasado
en la terquedad de mi andar
guitarreando, guitarreando
soledad en soledad.
Mi caballo mis alforjas
el polvo del matorral
alguna lluvia y tormentas
una que otra estrella fugaz
fueron aliados del miedo
junto a mi temeridad.
Es negra la noche amigo
muy corto el amanecer;
por eso vuelvo a quedarme
en tus brazos soledad
porque del lugar que yo vuelvo
luego de tanto cabalgar
niña de mis queridos sueños
nunca te pude encontrar.
Propiedad Intelectual Jaime León Cuadra
HERMANA CARIDAD
PARA TI
ORFELINA
AL ABUELO
A la siniestra del camino
surge tu figura de arcángel
querido abuelo.
Y ya, en el inapelable ocaso
comprendo tu serenidad
al pronunciar con bondad
ese “os quiero,” tan nuestro.
Tú orabas: Estás en los cielos
Padrenuestro
Por mi esposa,
por mis hijos, y mis nietos …
ten piedad.
Había sinceridad en tu plegaria
y hasta mi madre lloraba
al verte tan conmovido.
Ahora yo soy abuelo;
los tiempos han cambiado
la oración perdió el rumbo
y en todas las esquinas el mundo
alienta la corrupción
y la droga es la solución
para todos nuestros males.
Yo trabajo por migajas
aún así el hambre es un sermón
que no pide perdón
y en la mesa se me instala.
Qué dijera doña Susana
la abuela de toda infancia
que me vio comer con ansias
tanta merienda incaica
en los albores de mi vida.
Hoy los cobres no alcanzan
en las chozas de los pobres
pero existen mansiones
donde se aparca el corrupto
que con desdeñoso exabrupto
te señala como un rotoso.
No se termina aquí el discurso
se necesitan siglos para un mundo solidario
no basta el escapulario
al que se aferraba el abuelo.
Somos testigos pasivos
de guerras odios y muertes
será que el hombre continente
ya se ha dado por vencido.
Yo quiero pensar que no
Padre nuestro que estás en los cielos.
Ay si supiera abuelo el rufián
del futuro que le espera
con su codicia de marras
y su alma de cera.
Estás en los cielos Padrenuestro
Ten piedad,
tal como oraba el abuelo
para algunos el infierno
para nosotros venganos tu reino.
MINI VERSOS ATOLONDRADOS
I
Mis versos atormentados
tienen resquicios de amor y
pedruscos de suelo frío.
II
La ternura se engalana
en mi corazón de fiestas
y tus ojos de mujer clavan
mi diestra y mi siniestra.
III
Navegando a la deriva
rehuyendo el faro guía
la noche me perseguía
con su carnaval de enaguas.
IV
Coleccioné nombres
en festival de ilusos sueños
algunos de amor sincero
otros pequeñas flores
uno que otro traicionero;
pero a ti nunca te olvido
y es el que más quiero.
V
Nací con un sol ardido
y con el frío me estoy muriendo.
Propiedad intelectual © Jaime León Cuadra
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
